Viajar con niños, fuera miedos

Una vez sois padres, viajar no vuelve a ser como antes, y no hablo de las vacaciones en sí, estas son incluso más geniales, sino del viaje propiamente dicho: lo que es ir de un punto a otro del mapa, especialmente con bebés o peques de menos de 3 añitos.

Seguramente, el primer viaje con tus hijos lo afrontes muy optimista, la ilusión de los primerizos, sin miedo alguno, sin embargo una vez has pasado la experiencia, el día antes de salir tendrás un buen nudo en el estómago.

Intentarás hacerte fuerte, mejor no pensar en ello (ojos que no ven…), pero dentro de tu coco está el run, run… “vas a pasar por una situación de estrés límite, y lo sabes”. En mi caso, mi pareja cuando me huele el miedo, trata de apoyar: “todo irá bien, ya son más mayores que la última vez”, en el fondo creo que tiene el mismo acojone que yo, pero las mujeres son de otra pasta.

Entonces miras de reojo la camiseta que llevarás durante el viaje, y piensas mejor la cambio por otra de más tralla, con la sudada que la voy a pegar, no volveré a ponérmela durante las vacaciones.

Como para todo, habrá afortunados para los cuáles el miedo a viajar no exista, son personas que por algún motivo que no logro comprender, tienen niñ@s que no lloran, que desde el primer día duermen del tirón toda la noche, y que por supuesto son capaces de aguantar un viaje de 7 horas en coche sin dar un ruido, en plan les pongo una peli en la tablet y ya está… a día de hoy sigo buscando sin éxito una peli que logre resultados similares.

Para el resto del mundo es mejor no caer en engaños, el viaje por naturaleza será complicadete. Si eres nuevo en todo esto, quizá las siguientes reflexiones puedan serte de utilidad.

Viajar en coche

El coche suele ser la opción estándar con peques, y tiene muchas ventajas, por ejemplo el maletero, está fuera de toda lógica física, lo que en mi caso hemos llegado a meter en ese espacio limitado: sillitas, maletas, bolsas de pañales, bicis, patinetes, incluso una cuna plegable… importante, haz una foto mental de cómo has metido todo, porque por algún motivo desconocido, a la vuelta no cabrá ni la mitad.

También suele ser la forma más económica de viajar, sobre todo cuando empiezas a sumar billetes de avión o tren a la ecuación, de todos modos te adelanto que los viajes low-cost se acabaron para siempre.

Por último el coche permite que te muevas con libertad en el destino, visitas esto o lo otro sin depender de transporte público, a veces complicado cuando vas cargado con peques y enseres de todo tipo… se me viene a la mente el último bus que cogimos para ir este verano a un parque acuático, la ida bien, pero la vuelta fue como la típica imagen de un tren en la India, el cacharro iba absolutamente petado. Así que el resultado es que mi mujer estaba con una peque en una punta del bus, y yo con la otra peque en la otra punta, separados por lo que parecía la cola de Doña Manolita en el puente de diciembre. A la escena añade que las peques están KO de todo el trajín del día, con lo que facilitan poco. Intentas entrar lo más preparado posible, todo a la mochila, la sillita bien doblada, pues bien, la mochila se la comerá medio bus con patatas, la sillita se te abrirá lo que te parecerá como 1 millón de veces, tendrás que llevar a la peque en brazos para que no desaparezca entre las piernas de la peña, y por último, ésta te rematará la faena entregándote de repente la bolsa de Peppa Pig y el paquete de gusanitos que en su momento recomendaste encarecidamente meter en tu mochila antes de subir.

En todo caso, una vez enumeradas las principales ventajas del coche, pasamos a los problemas que puedes encontrarte, el primero esa falsa sensación de seguridad relacionada al medio de transporte, las típicas frases tipo: salgo cuando quiero, paramos a descansar cuando nos dé la gana, no dependemos de horarios…

Pues mentira todo, saldréis cuando os dejen, si lleváis dormidos a los peques con suerte más o menos a la hora prevista, en caso contrario nadie lo sabe… y pararéis cuando la necesidad apriete, pero es posible porque lo he vivido, que un viaje de 2 horas pueda convertirse en 4 horas visitando todas las salidas habidas y por haber en carretera.

¿Que os podéis encontrar?

Que el peque se maree, llevad a mano una toalla, caja de pañuelos y bolsa por si el pobre vomita, así como ropa de cambio y toallitas húmedas, importante, todo esto dentro del coche, bien accesible. No esperéis que se líe parda y entre el caos tengáis que desarmar el maletero (ese colocado estratégicamente), en busca de maletas, ropa, etc…

Que el peque llore mucho, pero que mucho, mucho, mucho. Hay que tener en cuenta que si a nosotros, más que adultos, se nos hace pesado el viaje, lo normal es que a un bebé amarrado literalmente a su sillita, prácticamente sin poder moverse, y viajando a contramarcha, se le haga aún más cuesta arriba. Supongo que el pobre pensará algo así como “por qué estos chiflados me tienen atado a este huevo infernal”. En este sentido no hay remedio eficaz, parad cuánto sea necesario, y si es posible, que las paradas sean largas, estirando las piernas fuera del coche, que el peque se sienta libre unos momentos, aunque el volver a meterle luego dentro sea más que complicado.

Y paciencia, mucha paciencia, es probable que en un momento dado uno llore, el otro grite, aquello parezca una casa de locos, y los padres tengan que concentrarse a lo suyo, uno a  conducir y no pegarse el tortazo, el otro a tratar de controlar todo el guirigay. En esos instantes es fácil perder los papeles, pero hay que tratar de tener la mente fría, porque con 4 gritos sólo empeoraremos la situación y nos pondremos aún más nerviosos nosotros mismos y a los peques.

En lo relativo a mareos, hay pastillas que supuestamente ayudan (cinfamar, biodramina infantil…), pero no os puedo dar un feedback válido, únicamente utilizamos la primera en una ocasión, y a pesar de ello la peque vomitó. De todos modos en esa ocasión a la pobre se le juntó todo: mareo, que estaba malita, y encima hasta la fecha, que fue el viaje más largo en carretera que nos hemos comido… seguramente la boticariagarcía, de la cuál es fan mi mujer, sepa responder si este tipo de pastillas funcionan realmente o no.

Para terminar, dos consejos rápidos, el primero intentar llevar a los peques dormidines, ya sea saliendo muy pronto por la mañana, o coincidiendo con la siesta, el segundo tener de todo dentro del coche, cualquier cosa que les entretenga vale.

Viajar en avión

En mi caso, una vez comprobamos los primeros mareos en coche, adoptamos el avión como transporte preferido para lo que es el viaje “guapo” del año.

Pros tiene muchos, la rapidez y posibilidades de destino, inalcanzables en coche, y sobre todo el hecho de que los niñ@s tengan más libertad dentro del cacharro. Si el viaje dura menos, y además pueden estirar un poco las piernas, pues mejor que mejor.

Es importante además, tener en cuenta estas consideraciones antes de emprender el vuelo:

  • DNI: Creo que es más cómodo sacar el DNI al peque, a tener que llevar el libro de familia. Además algunas aerolíneas son más pejilleras que otras, y de este modo descuidamos.
  • Hasta 2 años los peques sólo pagan las tasas. El coste es menor a la plaza estándar, por contra deben ir encima tuyo, sin derecho a asiento propio.
  • Normalmente las aerolíneas permiten llevar un bulto adicional por el bebé, la típica bolsa de pañales, agua y demás. De todos modos, es recomendable consultar bien las condiciones concretas del vuelo.
  • Los cochecitos no se consideran equipaje, no hay que pagar por ellos, y se pueden llevar hasta la misma puerta del avión. En algunos aeropuertos grandes, tienes sillitas que puedes usar libremente sin coste, normalmente ubicadas tras pasar los controles.
  • Normalmente al viajar con niños tenemos embarque prioritario, conviene de todos modos preguntar al personal de la aerolínea cuando empiezan a formar la cola. 
  • También suele haber un acceso especial para familias en el arco de seguridad de la entrada a la zona de embarque.
  • Es posible meter agua, indicándolo en los correspondientes controles de seguridad. Respecto a la comida, como es habitual, lo que queramos llevar.

Hemos comentado pros de viajar en el avión, destacando la rapidez y la “libertad” dentro del aparato, pero como todo, hay matices.

Respecto al tema rapidez, hay que tener en cuenta las 2 horas de rigor de llegada al aeropuerto, yendo con niñ@s recomendaría ampliar ese tiempo, siempre surge algo. Luego está el tema recoger equipaje, aunque lo lleves en cabina, tendrás que esperar que salgan las sillitas. 

A lo anterior, suma si es que eres de una provincia “olvidada” como yo, otras 2 horas y media hasta llegar al aeropuerto. Suma también, si una vez en destino, tienes que moverte en otro transporte público o coche de alquiler hasta llegar al hotel. Al final entre unas cosas y otras, quizá debas hacerte a la idea de que vas a estar más de medio día viajando.

En lo relativo a la ventaja de que los niños no vayan atados a un huevo, es verdad que el avión da mucha más libertad que el coche, pero al final al peque de menos de 2 años tienes que llevarlo encima tuyo, atado a uno de los papis con una cinta especial. En caso de turbulencias debéis permanecer así, lo cual a veces no es fácil. El pasillo tampoco da mucha alegría en caso de querer estirar las piernas, y normalmente está ocupado por los carritos de venta de las aerolíneas. Y luego está el tema espacio en el asiento, si ya de por sí uno sólo va más que justo en el avión, con las rodillas reventadas al respaldo de delante, y los brazos medio encogidos (sobre todo en determinadas aerolíneas que conocemos), imagínate con un peque encima tuyo atado, ni él ni tú iréis muy cómodos.

Por tanto además de la tierna imagen que pueda desarrollar tu mente: los peques, mamá, papá, mirando por la ventanilla las nubes todo felices, ve un poco más allá, quizá el que está atado a tí se encuentra llorando como un loco, la temida luz de cinturón obligatorio está encendida, el otro peque pide caca, y por la ventanilla ni sabes si hay nubes, ni te importa un huevo que las haya.

Consejos, meter al bebé recién cambiado, darle el pecho al despegar y aterrizar para ayudarle a que no se le taponen los oídos, llevar a mano toallitas, bebida, comida… y tener todo tipo de  historias para entretenerlos: pinturillas, pegatinas, tablet-dibujos, y algo que suele funcionar bastante bien y ocupa poco: abrementes.

También está bien, que un par de meses antes planifiques una rutina de entrenamiento, desconozco si es mejor algo tipo fitness, o con levantamiento de piedras sea suficiente (seguro que Dani de DS podrá resolver este tipo de dudas). Pero es posible que en un momento dado, mientras tu pareja trata de gestionar a los peques, termines cargando con 2 sillitas, mochila, bolsa y maleta grande, y de alguna manera incomprensible, lo hagas de un modo totalmente natural, más preocupado de si los peques tienen sed, al principio de ciática que te estás generando…. si eres mamá/papá, te salen este tipo de superpoderes.

Viajar en tren

Viajar en tren, es de lo mejor, se tira del cordel, y se para el tren… en efecto, si eres un papá/mamá guay y estás al loro de las canciones top, este pedazo hit de pica, pica lleva bastante razón en lo que habla. Al menos si nos centramos en lo que es tren de alta velocidad (AVE), porque regionales o similar es para los que quieren viajar más lejos, como unos 20 años atrás en el tiempo, y si no que se lo pregunten a los extremeños.

Y es que el AVE agrupa la mayor parte de las cosas buenas del avión: es rápido, te da libertad de moverte durante el viaje, y además las mejora con mucho.

Nada de estar 2 horas antes esperando no se sabe muy bien qué en el aeropuerto. Nada de pasar molestos arcos de seguridad, dónde tienes que andar doblando y metiendo sillitas en los rayos X, separando aparatos electrónicos o botes con líquidos, o dónde terminas quitándote botas, cintos y dando explicaciones de por qué llevas una botella de agua encima.

Mejora también dentro el confort, no hay comparación del espacio de los asientos, y pasillos respecto al avión, que cada día se parece más a una lata de sardinas. Tienes la posibilidad de estar de pie o andar sin problema, y nadie tiene que estar atado de ningún modo.

En el tren además los peques de menos de 4 años no pagan, ni tasas ni nada, a no ser claro, que quieras un asiento individual para ellos. Los niños de entre 4 y 14 años pagan menos, normalmente el 60%. Ojo que con esto no digo que sea económico, de hecho el billete de AVE es por naturaleza caro.

Contras, pues haberlos haylos. El tren te ofrece muchos menos destinos (y puntos de partida), olvídate de las islas (no sabe nadar) y de muchos lugares de interés en costas, el corredor del Mediterráneo aún anda como anda, lo mismo vas a un Salou y terminas en una estación a 25 kms en mitad de la nada, respecto al norte más de lo mismo, y por supuesto hay regiones que ni han visto, ni verán la alta velocidad en años.

También está el rollo de trasbordo, es muy habitual tener que ir de Chamartín a Atocha, cuando viajas de norte a sur, o viceversa. Eso supone tener que coger maletas, sacar billete para el cercanías (te lo dan gratis con el pasaje del AVE, pero hay que pelearse con la maquinita), montar con los trastos en el cercanías, volver a cargarte de maletas e historias para ir al último tren… ya no sólo es una pérdida de tiempo, es casi un acto de fé andar con tantos rollos.

Una vez en el tren los trastos siguen molestando, el espacio de maletas está preparado para que la mitad del pasaje lleve una mochila tipo Pocholo, y la otra maletas de mediano tamaño. Llegas tú y entras con 2 carros y una maleta como una casa ¿? problema a la vista. Entonces aparece el revisor, y te mira mal, vete al coche maletero, ahí vas como una mula, y de repente jaque mate, el coche maletero es un mini espacio cuyo hueco se ocupa en mayor parte por el cuarto de baño. En los estantes instalados, no te cabe ni la bolsa de Peppa pig que llevas en el hombro.

Recomendación, importante, cuando dejes la maleta en este espacio del vagón, recuerda que las ruedas giran, es decir, que si dejas la maleta tal cuál la llevas en la mano, una vez arranque el tren se va a mover de un lado a otro. Y por qué digo tal bobada, porque en el último viaje entré con una peque dormidita en el carro, para no despertarla y no molestar, me quedé en ese espacio con ella, de pie cuidándola, entonces el tren arrancó y lo que me parecieron miles de maletitas empezaron a bailar alrededor nuestro… lo que quiero decir es que una maleta tiene 6 caras, salvo que tenga algo parecido a lo que es el freno de mano del coche, elige cualquiera de las 5 sin ruedas para apoyarla en el suelo.

En fin, seguramente haya más cuestiones a tener en cuenta, pero tampoco es plan de escribir un libro, así que espero esta pequeña lista pueda ser de utilidad. 

Además si hay una lección final, es que a pesar de todas las penas anteriores, viajar con niñ@s merece la pena y mucho, las vacaciones con ellos regalan momentos inolvidables, que por nada del mundo hay que perderse.

Viajar con niños
Coche, tren, avión…

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