Coche eléctrico

¿Qué coche me compro?

Me comentaba el otro día una pareja amiga, que tenían que cambiar de coche, el suyo se había ganado la jubilación, y como es lógico tenían muchas dudas de qué coger: diesel, híbrido, gasolina, eléctrico… Ante tanta incertidumbre, estaban retrasando la decisión, y estirando más de lo previsto el viejo. Recordé mi situación hace algo más de un año, cuando pasé por algo parecido, entonces el cuadro no pintaba tan mal, pero ya se empezaba a prever el panorama, y lógicamente, en lo que es posiblemente la segunda inversión más importante de tu vida después de la vivienda, uno trata de ir con pies de plomo y no meter la pata.

Y es que la lluvia informativa alrededor del automóvil es continua: que si contaminación de coches antiguos, dieselgate, protocolos anticontaminación, pegatinas de la DGT, endurecimiento de normativa de humos en ITV… y en mi caso y el de otros muchos, el temor de que el gobierno termine cosiéndonos a base de impuestos por el simple hecho de ser propietario de un diesel.

En definitiva, todo lo anterior se coge, se une, y termina dando pólvora al presente artículo.

Metidos en harina, quizá, el primer paso es aceptar que tenemos un problema, cosa que más de uno parece no querer reconocer. Tan simple como contemplar la boina gris de ciudades como Madrid, para percatarse de que respirar eso, no debe ser muy sano. También están las cifras que hablan por sí solas, la contaminación del aire causa sólo en España, 10.000 muertes al año (fuente: EFE-verde), y el mayor agente causante es el famoso NO2 de los diesel. Incluso algunos estudios recientes (fuente: European Heart Journal) pintan peor la escena, indicando que las cifras reales se duplicarían, alcanzando las 800.000 muertes prematuras en Europa debidas a la contaminación atmosférica.

La trama de esta película es bastante complicada, con intereses económicos, y mucho lobby de por medio, pero parece haberse designado un malo malísimo: el coche con motor diesel, y un bueno buenísimo: el coche eléctrico.

Sin embargo, siempre es bueno rascar tanto titular, y tratar de tener una visión más amplia del problema.

Podemos empezar hablando del coche eléctrico, que creo indudablemente es la solución de futuro, de hecho si lees este artículo dentro de 15 años, probablemente consideres que soy un capullo integral, pero que sin embargo a corto plazo creo es una tecnología que se encuentra bastante verde. En cierta medida, se está vendiendo humo alrededor de esta solución tecnológica aún por asentar, y que presenta importantes incógnitas, muchas de ellas de carácter medioambiental. A continuación las 3 más importantes:

Materiales. Todos los componentes básicos de las baterias del coche eléctrico presentan graves problemas por resolver:

Colbalto: es junto al litio el componente principal de las baterías. Es un bien perecedero que sale sobre todo de la República Democrática del Congo (60% producción mundial). Este mineral da de por sí para varios artículos, pero podemos resumirlo en varios titulares que podéis complementar en google:

  • Explotación infantil: En 2016 Amnístia Internacional cifró en más de 40.000 niños en semi-esclavitud, trabajando en las minas de la RDC. Con jornadas de de 12 horas diarias, que se pagaban por entre 1-2 dólares.
  • Especulación: Grandes fondos de inversión, entre ellos el gobierno chino, están adquiriendo grandes cantidades de este mineral para especular con su precio. Según S&P Global Market Intelligence, desde el año 2010, el precio del mineral se ha disparado en más de un 270% y empresas productoras como Cobalt 27 Capital han crecido un 600%..

Litio: se puede decir que es el pilar del coche eléctrico. Bolivia, Argentina y Chile agrupan el 60% de las reservas conocidas de este material. Igualmente se trata de un bien perecedero, a día de hoy, los yacimientos actuales no pueden soportar una electrificación total del automóvil. Es muy caro (se añade el mal endémico de la especulación). Y para terminar, las minas de este material son altamente contaminantes, tanto en entorno de aire como agua.

Níquel: El tercer componente estrella para el coche eléctrico, se puede decir que está en una situación similar a los anteriores, sus yacimientos se centran en Australia, Brasil y Rusia, y será necesario encontrar nuevos para dar sostenibilidad a la futura demanda del material.

Energía. Hemos hablado anteriormente, de los componentes de fabricación del coche eléctrico, especialmente de sus baterías, pero ahora hay que hablar de la energía que lo mueve, la electricidad, y es que de ésta no andamos tampoco precisamente sobrados. Desgraciadamente, la red eléctrica actual no está preparada para dar soporte a un parque automovilístico eléctrico, de un modo sostenible y renovable.

A día de hoy, en un país como España, las energías renovables suponen aproximadamente un 32% del total , y cuando alguna de las renovables falla, como por ejemplo un año de sequía que afecte a la hidráulica, terminamos tirando de centrales de carbón y ciclos combinados, y por tanto aumentando emisiones de CO2 a lo bestia. Una alternativa son las centrales nucleares, pero no las queremos por el resto de “cosas malas” que conllevan. Entonces ¿qué podemos hacer? Difícil respuesta, pero a día de hoy está claro que la energía del coche eléctrico difícilmente procederá de renovables si previamente no se potencian éstas, y sobre todo se fomenta el autoconsumo. Relacionado a esto, está el alza del precio de la electricidad, que a pesar de ser un bien básico, alcanza máximos año tras año mientras los responsables políticos miran a otro lado y evitan un entorno de competencia con los grandes del sector. Sin cambios en esta política energética, un aumento de la demanda provocará precios aún aún más altos al consumidor.

Practicidad real hacia el consumidor. Independientemente todo lo anterior, de cara a un mileurista como tú y como yo, el coche eléctrico presenta a día de hoy muchos contras difíciles de sortear:

Coste: El coche eléctrico es muchísimo más caro que el de combustión. El modelo más económico que se vende en España es El Citröen C-Zero, praćticamente un chiste de coche de 22.000€. El reconocido Nissan Leaf,
ronda los 34.000€, siendo un coche con la habitabilidad y tamaño de un Renault Clio, que por cierto cuesta la mitad. Está muy en boga la marca Tesla, con horquilla de precios de entre 70.000 y 160.000€, que compite con los premium en tecnología y precio, pero no así en acabados. Si tienes curiosidad, esta web recopila un buen resumen de modelos, autonomías y precios actualizados.

Autonomía: Un caso típico como el Nissan Leaf ofrece una autonomía de 240Kms, difícilmente un eléctrico ofrece 400Kms, y menos por un precio razonable. Unido a esto está el problema del consumo real y el destacado por el fabricante, así como las condiciones de conducción. Un reciente estudio de la AAA American Automobile Association ha detectado una disminución de entre un 17 y 40% de la autonomía en eléctricos por condiciones climatológicas (calor y frío intenso respectivamente).

Recarga: Otro hándicap del coche eléctrico viene a la hora de recargarlo. No hay una infraestructura ni red de puntos de recarga en condiciones, lo primero por la escasez de de los mismos, lo segundo por el tiempo de recarga. Si quieres utilizar un punto de recarga público, probablemente debas dirigirte a las afueras de la ciudad: centros comerciales, estaciones de tren o similar, y además cruzar los dedos para que no esté ocupado o estropeado, y sea compatible con tu coche. Si quieres usar privados, pocas estaciones a día de hoy existen, y además poseen precios muy caros (el coste de aprox. 2.20€ los 100Kms que puedes conseguir en tu casa, puede llegar a multiplicarse por 4 en una estación de este tipo). La última opción, la más cómoda, tenerlo en casa, pero no todo el mundo tiene garaje, y de tenerlo en su mayoría es comunitario, para lo cual, lo suyo es contar con gestores de carga para varios vecinos, y tratar de aprovechar tarifas nocturnas para ahorrar dinero.
Respecto a los tiempos de carga, puedes pasar de los 30 minutos de una carga rápida al 80%, a 8 horas si se trata de un carga convencional a 16 amperios. Lo normal o típico, 4 horas en una instalación semi-rápida para vivienda o garaje. En todo caso, el típico viaje de vacaciones a la playa, puede conllevar más del doble de tiempo por el tema de recargar el coche, y eso con peques preguntando constantemente cuando llegamos a casa, puede ser más que un suplicio.

Coche eléctrico Laralba

Llegados a este punto, si es que has sido capaz de aguantar toda la parrafada, es que empieces a cuestionar por qué pienso que a pesar de todo que el coche eléctrico es el futuro. Es el futuro porque entiendo, se encontrarán materiales que suplan del todo o en parte, las propiedades del litio o el cobalto, porque la tecnología avanza rápidamente, y avanzará aún más rapido según se vaya extendiendo, porque mejorará la autonomía y propiedades de las baterías, los tiempos de recarga, y el número de estaciones disponibles para ello. Y porque es posible, si se ponen las bases adecuadas, que toda la energía en uso en este ecosistema sea obtenida de modo limpio y sostenible. Pero el objeto de este artículo es el resolver qué hacer ahora, qué recomendar a mis amigos que necesitan cambiar de coche ahora.

Y la respuesta es depende…

  • Si hacen un uso por ciudad, en general la mejor opción será optar por un híbrido, que no requiere de recarga ni historias, y sustituye el motor de combustión por eléctrico en velocidades inferiores a los 50 Kms/h.
  • Si hacen un uso esporádico del coche, vacaciones y poco más, en general lo mejor es un gasolina, sobre todo por precio, tanto de adquisición como de mantenimiento.
  • Si hacen un uso intensivo, como es mi caso, y además por carretera, lo mejor sin duda es un diesel, que en estas condiciones contaminará además menos que el gasolina correspondiente.
  • Y si no haces demasiados kilómetros al día, tu economía te lo permite, y tienes posibilidad de instalarte un punto de recarga en casa, puedes apostar por el coche eléctrico, especialmente si dispones de otro vehículo de combustión para viajes largos y vacaciones.

Entre tanto, el gobierno en lugar de causar un estado de alarma, podría ir poniendo las bases para lo que sea avecina:

En primer lugar tratar de rejuvenecer el parque automovilístico. No son los diesel actuales, que cumplen euro6, los más contaminantes, al contrario, éstos andan a la par de los gasolina, consumen menos petróleo y evitan CO2. El mayor problema, viene de los diesel antiguos, así por el ejemplo el 10% de los vehículos más contaminantes, genera más del 50% de las emisiones de tráfico.
Y relativo a esto, un dato escandaloso, la media del parque automovilístico en España es de más de 12 años. Esto no sólo genera un problema de contaminación, sino de seguridad: más del 50% de accidentes con víctimas en carretera involucra a vehículos de más de 10 años.

Electrificar los vehículos oficiales y de transporte público, incentivar en las licitaciones públicas a empresas que apuesten por automóviles libres de emisiones. Concienciar a responsables políticos, a través del voto, de la necesidad de desarrollar una conciencia ecológica y sostenible. No es de recibo, que un ciudadano se sienta perseguido utilizando un coche diesel por necesidad, y que el presidente de gobierno contamine en un sólo viaje lúdico con el falcon lo que una persona corriente contaminaría conduciendo su coche durante 100 vidas.

Revisar el resto de agentes contaminantes, el tráfico rodado supone aproximadamente la mitad de emisiones a la atmósfera, pero la otra mitad, especialmente debida a actividad industrial, debe también revisarse minuciosamente. Es muy representativo el siguiente dato: las 10 empresas españolas más contaminantes, provocan ellas solitas el 25% de emisiones de efecto invernadero, un porcentaje realmente bestial.

Liberar el sector energético, poner las bases para las nuevas necesidades a largo plazo. Incentivar el autoconsumo energético en el hogar y al ciudadano. Y es que a pesar de que a las eléctricas, y por ende a los responsables políticos que disfrutan de las puertas giratorias hacia las mismas, no les resulte atractivo eliminar sus privilegios y dejar de enriquecerse, llegará un momento en que la factura eléctrica al ciudadano llegue a ser insostenible. ¿Acaso no es un escenario ideal, que una comunidad de vecinos pudiera de modo sostenible (sol, aire), generar la energía eléctrica necesaria para su funcionamiento, y para la recarga de los coches eléctricos de sus vecinos?

Y por último, dejar de responsabilizar al ciudadano de a pie de todos los males del mundo. Al final, siempre suele repetirse un patrón común, hacer creer al ciudadano que tiene la culpa de todo el tinglado, y eso tampoco es justo:

Si tenemos un coche de 10 años, no es porque nos guste lo retro y tengamos la mentalidad de Donald Trump respecto al medio ambiente, sino porque es un bien caro, que supone un gran esfuerzo económico, y desgraciadamente no disponemos de los sueldos de Alemania, que lógicamente es capaz de tener un parque automovilístico más moderno.

Si tenemos un coche diesel, es porque hacemos muchos kilómetros y a la larga resulta más económico que un gasolina. Han sido precisamente los gobiernos europeos los que han promovido este tipo de motor de combustión frente al gasolina desde hace años (pocos diesel o ninguno podréis ver en Japón o EEUU). Entonces parecía una buena idea para cuidar la capa de ozono (CO2) y revitalizar la industria automovilística europea, pero ahora sabemos de las consecuencias.

Si no se han aplicado las previsiones de las nuevas normativas anticontaminación, buena culpa tienen los organismos que han hecho vista gorda durante años a prácticas como las demostradas tras el dieselgate. Para más inri, en Europa tampoco ha habido consecuencias para las marcas implicadas en estos escándalos, lo cuál resulta más que escandaloso.

Si no vamos andando o en bici al trabajo, a lo mejor es porque no es posible por distancia o cualquier otro tipo de cuestiones. La solución al problema no siempre pasa por construir más y más carriles bici y tildar al ciudadano de cómodo.

Si no utilizamos transporte público, a lo mejor es porque es deficiente o no nos saca del aprieto. En un Madrid probablemente el metro o cercanías puedan acercarte a casi cualquier lado, en un Castilla y León, sin coche estás más que jodido para poder moverte de un sitio a otro. En todo caso, estaría bien saber cuántos responsables políticos, de los que fomentan el transporte público e ir en bici, utilizan estos métodos en lugar del correspondiente coche oficial o falcon.

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