Laralba cole

Primer día de cole

Llegado el momento de ir al cole por primera vez, hay peques que están más preparados para el cambio, y otros a los que se les hace muy cuesta arriba.

En innegable que de por sí, un cambio siempre cuesta, incluso cuando somos mayores: el primer día de instituto, de universidad, de curro… el nuevo entorno conlleva incertidumbre, estás en una zona de confort, conocida, y pasas a un ambiente totalmente diferente, y eso suele asustar un poco. 

Si a todo lo anterior le sumas que tienes 3 añines, ni imaginar puedo lo que se te puede pasar por el coco durante los primeros días de escuela. En los que no sólo terminas pasando la mitad del día en un sitio extraño, con gente nueva, sino que tus rutinas se ven trastocadas por completo, desde horarios, al tiempo dedicado con los tuyos.

Sin ir más lejos, yo no puedo decir que tuviera un primer día de cole bueno, por lo que mi madre cuenta, y lo poco que mi coco consigue escarbar de recuerdos, debí entrar llorando y gritando como un loco a clase, tanto es así, que para meterme dentro se necesitaron 2 adultos a destajo, la profesora y mi propia madre, la escena básicamente consistía en mi cuerpo en horizontal, con las manos pegadas al marco de la puerta, la profesora sujetándome y tirando de mí hacia dentro, y mi madre quitándome a duras penas mis dedos anclados a la puerta.

Una vez dentro y resignado a lo que me esperaba, tuve una idea brillante, esperé unos minutos a que todo se tranquilizara, calculé mi velocidad, la comparé a la del adulto que me había metido dentro, y una vez la profe se despistó un momento, salí corriendo hacia la puerta para salir de ese lugar. El final sin embargo fue más que previsible, la profe era más lista que el renacuajo, y la puerta estaba cerrada con llave, no recuerdo qué ocurrió después exactamente, pero supongo mi cara fué como suele decirse: un poema.

Ahora las cosas poco tienen que ver con esa primera vez que fui al cole, ha llovido y escampado en estos más de 30 años: hay semanas de adaptación, que me consta ayudan a nuestros hijos, aunque a los padres nos rompa los esquemas en el plano conciliación laboral. Las técnicas educativas han cambiado, así como la mentalidad de los profesores, y en conjunto, se puede decir que hay una sensibilidad mayor hacia estos primeros días que pueden hacerse cuesta arriba para los más peques.

Niños en la escuela
Peppa pig tiene suerte de ir con su tato George

El caso es que aquí estamos, y resulta que ahora soy yo el que lleva a mi peque al cole, y al igual que en mi primera vez, voy bastante “cagado”, tanto o más que mi pequeña. En mi coco mil preguntas, la gustará, lo pasará bien, hará amigos, habrá niños chungos que peguen, le tocará en clase con su compi de guarde, llorará, en fin… historias para no dormir de padres, y eso en mi coco de tío despistado, en el de mi mujer me consta, se multiplica este batiburrillo de ideas y pensamientos hasta un phi por infinito y superior.

Como padre intentas obtener algún “truco mágico” en internet, te adelanto que si tienes 2 dedos de frente para educar a tu hij@s, puedes ahorrar tiempo y trabajo en la lectura de este tipo de artículos. 

Y es que cuando te encuentras un post del tipo “10 cosas a tener en cuenta en el primer día de cole de tu hijo”, lo mejor es salir corriendo, o si tienes ánimo, leerlo con objeto de pasar un buen rato. Lo primero de todo porque ojalá todo fuera tan fácil y sencillo como seguir 10 o 20 ideas de buen rollo para que el primer día de cole de tu peque sea genial. Lo segundo porque sobre todo te encontrarás consejos del tipo: programa una rutina de cole, establece horarios anticipadamente… etc…

Ojo, quizá a alguien todo lo anterior le sirva, pero sinceramente no creo que hacer una excursión diaria al cole durante las 2 semanas anteriores al comienzo de curso, provoquen que el peque se inmunice a la naturaleza del cambio, simplemente lograremos que se aprenda el camino de memoria… tampoco creo que tratar de cambiar un hábito de sueño adquirido durante años, provoque que esos primeros días el niñ@ vaya más contento, a lo sumo, lograremos que vaya sin sueño, pero a cambio de una movida relacionada de tamaño considerable.

La búsqueda en internet también puede deparar algún artículo útil, pero según el optimismo y la experiencia del autor, puede llegar a generarte más que descomposición aguda, y es que si ya de por sí uno convive con las movidas de coco generadas por la situación, leer una caso real como el del pequeño Aran (enlace) cuanto menos te pone en modo alerta máxima.

En todo caso, si te has puesto a leer este artículo, es porque al igual que yo en su momento has querido obtener información útil que te pueda servir en estos días de incertidumbre, me temo que no tengo, ni creo en consejos mágicos, ni tampoco en pautas homogéneas, sobre todo porque parto de la premisa de que cada peque es un mundo, que interioriza y afronta los cambios de manera muy distinta, por lo que probablemente lo que le vale a uno, no le valga a otro.

Lo único que tengo claro, es que nadie conoce mejor a sus hijos que sus propios padres, y por tanto lo mejor es seguir nuestro instinto y tratar de adoptar siempre el sentido común. Añadiría que la comunicación es fundamental, pero es probable que tu hijo o no te traslade o sepa trasladar lo que le pasa por su cabeza, en todo caso, es fundamental tratar de ponerse en su lugar, y llevar en casa esta nueva situación con toda la normalidad posible.

También es importante estar preparado para afrontar una situación difícil, es probable que te hayas currado la retahíla de consejos típicos, que la profe te haya generado una primera impresión excelente, que genere optimismo que tu hijo haya ido a guardería y esté acostumbrado a un entorno digamos ligerísimamente parecido, o que te tranquilice que tenga amiguitos en clase de la guarde u otras actividades que le ayuden estos primeros días… y sin embargo, a pesar de todo lo anterior, quizá te encuentres con que tu princesita/principito tiene dificultades para afrontar el cambio, que llore al entrar al cole, o que se pase parte de la tarde alicaído… No hay una solución estándar a una situación como ésta, la única opción es escuchar al pequeño, y afrontar el problema desde su perspectiva.

Así que, te encuentres la situación que te encuentres, mucho ánimo, tanto para tu peque, que afrontará el cambio más importante de esta etapa infantil, como para ti, que verás como tu hijo se tiene que adaptar a todo este nuevo entorno, a veces difícil, y crecerá y cambiará de un modo mucho más rápido a lo que estás acostumbrado.

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