Laralba España vaciada

España vaciada y agujeros negros

Provincia castellana, las 10 de la noche de un viernes, en pleno invierno con un frío de aúpa, vas a tu rollo, más pendiente de colocar bien la bufanda que de otra cosa, y de repente eres consciente de que estás sólo, en plena calle mayor, y no hay signos de más vida humana que la tuya… miras atrás, ni un alma tampoco, y te viene a la mente Rick Grimes en Walking Dead, caminando sólo por Atlanta, éste va equipado: un pistolón de esos que sólo se ven en las pelis de EEUU y un machete de medio metro, tú sólo tienes los bolsillos llenos de clinex medio usados por la moquilla que se te está cayendo con el frío… afortunadamente no aparece ningún muerto viviente, te quedas más tranquilo, pero das ánimo al paso porque nunca se sabe, y porque los pies se te están quedando helados.

Misma hora, Madrid, has quedado hace 45 minutos, miras el reloj cada instante, como una especie de tic, piensas: llego tarde, y lo que queda aún. Siguiendo el símil con Walking Dead, has caminado durante un tiempo eterno por la Gran Vía, con las mismas trazas que uno de los muertos vivientes de la serie, no has arrastrado los pies para no gastar suela, pero la velocidad es similar a la que tiene un paso en Semana Santa. Te duelen los pies, no por lo que has andado, sino por el ritmo utilizado. Por fin te metes en el metro, nada más entrar dió la sensación de dejar atrás la masa de gente, ahora estás dentro y compruebas que meterte en un vagón es un acto de fé, esperas 10 minutos, y aparece el morro del tren, piensas éste no puedo perderlo, me meto como sea, empujones, pisotón, tirón de mochila (espero no me hayan birlado la cartera), hay malas caras, cada uno va a su rollo, pero no miras atrás, es a vida o muerte, y de repente una mujer mayor a otro ritmo, no hay ley pero te compadeces, no quieres pasarla por encima… al final pierdes el metro, toca esperar otros 10 minutos, juras en silencio, vuelta a consulta nerviosa del reloj, mirada alrededor, el resto del mundo está en otra dimensión, la del smartphone.

Algo de geografía, por un lado calculamos cada lado, 1 km es lo que haces caminando a lo Rick Grimes durante 12 minutos, es decir, sin arrastrar los pies como un muerto viviente, también equivale a lo recorrido en 2 minutos montado en metro. 

En lo relativo a extensión total, 1 km cuadrado, es más o menos lo que ocupa el Parque del Retiro en Madrid, o PortAventura, en ese espacio, que no es poco, pero tampoco mucho, hay aproximadamente 811 almas si estás en Madrid, 721 si vives en Barcelona, y únicamente 20 en Palencia, o 9 en Teruel. 

Pero aún más, acortando el ámbito provincial, en un L’Hospitalet de Llobregat, con la mayor densidad de población de toda Europa, se llega a alcanzar las 52.218 personas por kilómetro cuadrado, es decir, en el símil con el tamaño del retiro, ni de coña hay barcas para todos.

Todos estos lugares, están en el mismo país, pero siguiendo la comparación con WalkingDead, algunos parecen Atlanta antes la llegada de los muertos vivientes, y otros después del caos.

Con todo lo anterior llegamos a una perspectiva sobre ese eslogan de “España vaciada”, que últimamente hace algo de ruido en los medios, un ruido no obstante, con la fuerza de susurro frente a los omnipresentes temas de siempre: Cataluña, elecciones, fútbol …

Y es que uno de los mayores problemas de la “España vacíada” precisamente es ese, el ruido, no posee la suficiente fuerza como para que los de arriba se animen a proponer un cambio. 

Cuando en Laralba hablamos de temas como el problema de los plásticos, la contaminación, el coche eléctrico, la natalidad en nuestro país, fue fácil encontrar fuentes de datos de todo tipo, que facilitaban títulos llamativos en los artículos, sin embargo para este tema, la cosa se complica, una simple búsqueda en Google denota que no posee el ruido suficiente, incluso, sorprendentemente encuentras informaciones y análisis que quitan hierro al asunto, o incluso toman la problemática con cierta sorna. 

Un ejemplo, el pasado 31M, unas 100.000 personas participaron en Madrid en una la manifestación organizada por plataformas como Soria ya y Teruel existe, la solidaridad de determinados personajes públicos y análisis en mesas de informativos, se puede calificar cuanto menos como triste, con reflexiones como las efectuadas por Risto Mejide: “¿Han dicho si la gente de la manifestación olía a choto o todavía no?” o “En Soria un hombre se quedó sin pareja de mus”.

Quizá lo más grave del caso, es que a parte del ruido no hay más herramientas de cambio. Sirva como ejemplo, que para estas próximas elecciones, el nuevo partido de Errejón, Más País, decide concurrir únicamente a 18 de las 52 circunscripciones en España: Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla, Málaga, Murcia, Cádiz, Baleares, A Coruña, Las Palmas, Vizcaya, Asturias, Granada, Pontevedra, Santa Cruz de Tenerife, Zaragoza y Castellón, se trata de prácticamente un tercio de las posibles, sin embargo agrupan el 70% del electorado, minimizar esfuerzo y maximizar beneficios.

Poniéndonos en perspectiva, una provincia como Soria aporta 2 parlamentarios al Congreso (70.002 posibles votantes), en los últimos comicios salió 1 diputado del PSOE (16.463 votos) y otro del PP (13.883 votos), el resto de votos (8.475 Cs, 4.848 Vox, 4.459 UP…) no tienen valor alguno en el sistema. En esta tesitura, resulta hasta lógico que un partido como Más País no se presente allí, y que los que se presentan, realmente tengan centrados los esfuerzos de su programa electoral, en otros lugares que si les van a dar un buen número de escaños (Madrid: 37, Barcelona: 32, Valencia: 15…). 

En resumidas cuentas, el peso electoral de la España vaciada es tan pobre como su ruido.

Cuando se habla de “España vaciada”, muchos piensan exclusivamente en zonas rurales, la imagen del “pueblo”. En efecto el problema allí es el más crítico, y viendo de cerca el panorama, con tal abandono no se ve atisbo de recuperación o solución posible.

En mi caso, recuerdo que a pesar de ser de capital de provincia, de pequeño en el cole, de veintitantos niños únicamente 2 no teníamos “pueblo”, la mayor parte de mis compis pasaban el verano allí en compañía de sus abuelos. Ahora en la clase de mi hija es al contrario. Esta realidad cercana y más personal, pueblos abandonados por falta de oportunidades, se pone de manifiesto con cifras objetivas.

Pero quizá el mayor problema, es que esta cruda realidad no afecta sólo a zonas rurales, no es la típica migración del campo a ciudad, sino que es lo que podríamos denominar como el agujero negro de España.

Laralba España vaciada

Según la Wikipedia, un agujero negro es una región del espacio que posee una concentración de masa tal, que termina generando un campo gravitatorio que termina absorbiendo todo alrededor, nada escapa a ello.

O lo que traducido a un idioma más claro, España posee 2 agujeros negros enormes: Madrid y Barcelona, que están acabando con todo lo que hay a su alrededor, incentivados además por las políticas y recursos dotados a ambos espacios.

Por ejemplo, cada año, casi 100.000 personas llegan a Madrid de otras provincias españolas, y el motivo principal es la falta de oportunidades laborables en el origen. 

Otro dato llamativo, Madrid solita ha absorbido el 40% de los trabajos de alto nivel tecnológico creados en la última década. No es posible si no es en Madrid, trabajar en un Google, Facebook Amazon, o en una ciudad financiera como la del BBVA o el Santander. Siguiendo la vida del soriano cuyo voto no contó para el sistema, o contó de poco, en caso de tener una alta cualificación y estudios universitarios (cursados ya fuera de casa), su destino será coger la maleta e irse a Madrid si quiere labrarse un futuro en lo suyo.

Y el problema no es sólo de las provincias que está desapareciendo, y de las historias individuales de cada persona o familia que son de allí, hijos que trabajan fuera y que sólo ves en Navidad, parejas que llevan la relación a distancia, crianza de hijos sin abuelos y otros familiares cercanos… 

Esto afecta también  a esas grandes metrópolis masificadas, incapaces de absorber más de un modo sostenible y digno para el ciudadano: atascos, contaminación, conciliación de vida laboral y familiar, calidad de vida, precios desorbitados del alquiler y vivienda, etc… etc… 

¿Cómo solucionar todo esto? Lo más sencillo es colocar en las instituciones a políticos responsables y competentes, capaces de anticipar y mirar al futuro, para llevar a cabo políticas en el presente. 

Sin embargo carecemos de esto, con lo que el futuro se antoja a la japonesa, urbes como Tokio, con casi 40 millones de habitantes, y un problemón imposible de solucionar, ni con medidas tan llamativas como entregar 23.000€ a cada persona que se mude fuera de la capital

Las elecciones están a la vuelta de la esquina, ningún partido posee un programa electoral serio con respecto a este problema demográfico, y el previsible ganador, Pedro Sánchez, por un lado promete trasladar instituciones públicas fuera del agujero negro español, y por otro cierra las pocas existentes, como el caso de INIA en Soria.

Algún colega, en conversación de bar y cañas, establece el voto hacia un partido nacionalista o regional, como única opción de presión para obtener beneficios y ventajas frente a otras comunidades, a modo a como ocurre con las ricas regiones de Cataluña y el País Vasco. Sin embargo, esta idea genera dudas, por un lado con casos como los de Canarias, capaces de participar como llave de Gobierno, pero con graves desigualdades internas, y por otro lado por cuestiones éticas, ¿es justo fomentar el desarrollo de una región mediante privilegios e incentivos, a cambio de hacer ocasionar un grave perjuicio a las vecinas?

Como para casi todo, los que con sus políticas han creado y fomentado el problema, no van a dar ningún tipo de solución. Ésta, de encontrarse, pasará por un yo me lo guiso, y yo me lo como. Emprendedores, grandes o medianas empresas… con origen en lugares desfavorecidos, que mantienen sus raíces, incluso aunque ello provoque un menor retorno de beneficios. Pero de esto, como de políticos capaces, tampoco andamos sobrados, por lo que la figura de un Tony Stark a lo Iron Man queda más bien para un comic o blockbuster.

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