Laralba leyendo libros

Cómo el DRM arruinó al ebook

Y es que me gusta leer mucho… bueno bastante, aunque no es que lea mucho últimamente la verdad…, en fin, siendo sincero me mola un buen libro, pero si tengo tiempo de hacerlo es en vacaciones, con 2 niñas encima mío dando guerra, por lo que al final, hobbies como leer, ver una serie o una peli pasan a ser empresas complicadas, algo así como conquistar el Everest en gayumbos y con 5 birras de más encima, y ojo, que o me quejo, no cambio la guerra de esas 2 peques por nada en el mundo.

Sin embargo, ahí está mi mujer, indestructible, como esa aldea gala en la que Asterix y Obelix eran los p… auténticos amos. Y es que hay que ser objetivo y reconocer méritos, hace falta constancia para consumir la cantidad de libros que mi mujer lee, con el curro que soporta todos los días: trabajo, niñas, casa…

Se da el caso además que mi mujer compagina el formato papel y electrónico con la misma alegría. Así, por un lado usa el método de lectura clásico, es decir, el libro en papel de toda la vida, el cual me consta disfruta en todas sus etapas: cuando se lo entregas y te pone esa mirada pícara, sabiendo de antemano que es el libro que te pidió hace tiempo, antes incluso de desenvolver el papel de regalo, también durante el tiempo de lectura, dónde el papel es sin duda el formato más personal y romántico, y por último cuando finaliza la lectura, y el libro ya no vale, al menos por largo tiempo, pero no desaparece y muere en un dispositivo electrónico, sino que luce en la estantería junto al resto de libros como el mejor elemento decorativo del salón, para lo cual, cuanto más tocho y más páginas tenga mejor que mejor.

Por otro lado y de modo complementario, utiliza y cada día más, el lector de libros electrónicos, del cual disfruta su versatilidad, la posibilidad de llevar varios libros encima en un periodo vacacional largo, o de no desarrollar los brazos de Vin Diesel con librazos como los de Ken Follet, es sencillo, cabe en cualquier parte, y al final es un formato que supongo, por comodidad y posibilidades, algún día hará desaparecer por completo al romántico papel.

Y he aquí, que después de todo el anterior preámbulo, voy a contar una reciente anécdota con el formato de libro electrónico, adelantando que todos los pros que éste formato posee, murieron a manos de un tal DRM, y qué es eso de DRM, pues la wiki lo explica mejor que yo, además de que es probable que te suene el término, explicado rápidamente, DRM es un sistema anticopia, orientado al tema de piratería, que trata de que solo tenga acceso al libro electrónico las personas que deben.

Y qué es lo que pasó, pues muy sencillo, recientemente mi mujer buscaba un libro, cuya temática es lo de menos para la anécdota a contar, solo adelantaré que la autora se llama Lucía y es pediatra (en este punto el 90% de las madres de hoy han captado la naturaleza del asunto). El caso es que tenía algo de saldo en la cuenta de Google Play, y pensé que sería buena idea adquirir el libro por ahí, iluso de mi.

Ojo, que antes de adquirirlo, me empapé un poco, mi idea era la siguiente: 1. Compro el libro en la Store de Google con el saldo disponible, 2. Descargo el libro comprado desde la Store, 3. Cargo el susodicho en el Kindle de mi mujer, la vida es fácil y sencilla… pero por si las moscas, antes compruebo si eso que pretendo es posible… así averiguo que no todos los libros adquiridos en la Store son susceptibles de ser usados luego en un Kindle o similar, cuando echas un ojo al libro, debes dirigirte a información adicional (lo sé, es un apartado hasta ahora desconocido), y comprobar que en dispositivos admitidos viene «lector electrónico»… pues hay suerte, el que quiero tiene esa característica, toma ya. La segunda comprobación es saber cómo pasarlo, aquí Google tiene una ayuda muy guapa, 7 sencillos pasos explicados en líneas cortas que hacen pensar que todo irá bien, y todo ello con la confianza de un gigante como Google, esos tíos son muy buenos pienso.

Pues mal, muy mal, todo mal… compras el libro, Ok, el tema de pagar y tal va de lujo en todas partes, una vez lo tienes vas a descargarlo, para lo cuál tienes que instalar un software (Adobe Digital Editions) que da bastante asco, lo instalas, te registras, usuario, contraseña, etc,  etc… y tras 15 minutos puedes leer el ebook en tu portátil a través del software de Adobe… pero claro, lo que quieres es pasarlo al Kindle, pues ya te adelanto, eso no es posible, leerás que si en algún sitio, en otros sitios verás juramentos, en todo caso ahí se queda el tema, has comprado un ebook en la tienda online de Google y te lo comes con patatas, o bien lo lees en el móvil ¿?, o en el portátil ¿?… puede haber un sitio peor?, probablemente si, si tienes un PC de sobremesa e insistes en leerlo tumbado en la cama con la torre y monitor encima…

Existe un truco, Calibre, el mejor gestor de ebooks, y un plugin malo, malote, pirata, que trata de quitar el DRM, pero adelanto que estropea el formato del ebook… no es que quede ilegible, pero no es de recibo para algo tuyo que has pagado… la experiencia de lectura está rota…

En que queda todo esto, moraleja, pues en que el libro electrónico en esencia es movilidad, facilidad, flexibilidad de uso, es su punto fuerte, la diferencia sustancial que posee, y el DRM lo mata. Da igual que compres el ebook en Google Play, La casa del libro o dónde sea… en el momento en que te lo entregan con DRM no tienes acceso total al mismo, no puedes leerlo dónde y como quieras, como si haces con el formato papel, o con la tienda integrada de Amazon en el caso del Kindle. Y todo lo anterior es un poco triste, desconozco si los propios autores consumen estos formatos y se pegan con estas movidas, en su caso podrían ser un pilar para que esto cambie, simplemente explicando a la editorial: Ok, tu vendes mi libro, pero quiero que el que lo compre lo lea en condiciones, y no esté 1 hora pegándose con él para desistir en leerlo como quiere.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba